Consciencia VIBA

"De mi cuerpo descompuesto crecerán las flores y yo estaré en ellas; eso es la eternidad" (Edvard Munch).

La Fundación Consciencia VIBA nace en el año 2019, con el objetivo de promover el buen vivir y el buen morir, entendidos estos bajo la base bioética, moral y filosófica cimentada en los derechos fundamentales de vivir y morir dignamente. Buscamos promover experiencias transformadoras y estructurantes en personas sanas y pacientes moribundos. Esto conlleva al uso profesional y responsable de técnicas ancestrales y modernas de modificación y ampliación de la consciencia, tales como la deprivación sensorial, la modulación respiratoria y el uso de algunas sustancias con propiedades para expandir la consciencia. En la Fundación Consciencia VIBA también nos proponemos orientar a la persona hacia el desarrollo máximo de sus capacidades humanas. Promovemos, además, que las personas tengan una mayor capacidad de replantear emociocognitivamente el impacto de la enfermedad, la agonía y la muerte; que tengan un mayor aprecio del tiempo de vida y la conexión con lo sagrado, la naturaleza, las personas y la familia; que tengan una ejecución eficiente de asuntos pendientes, un mayor sentido de significado y propósito en la vida y una mayor aceptación y paz con la misma muerte.

Somos un grupo de personas procedentes de distintos ámbitos de la salud, y otros con experiencia en los estados expandidos de consciencia y el acompañamiento en el morir (o interesadas en aprender sobre ello), que nos reunimos para estudiar la consciencia en sus estados ordinario y no ordinario, y promover una existencia armónica del ser humano con su entorno y sus procesos bio-psico-espirituales naturales, como el nacimiento, la vida, la enfermedad e incluso la misma muerte. Todas nuestras actividades carecen de un contenido eclesiástico o teológico, y es por ello que, con esto presente, apoyamos a las personas en su vida o la fase final de ella, y ofrecemos también apoyo a quienes cuidan de las personas en el proceso de fenecer, en el fenecer y en el duelo. Entre muchos otros objetivos, la Fundación Consciencia VIBA también se traza impulsar programas y talleres de formación para promover la espiritualidad práctica de las personas, la relación del hombre con las plantas y la naturaleza, el desarrollo de las esferas psicofísica e intelectual de los seres humanos, y mejorar el vivir y el morir, esto con especial énfasis en el campo espiritual y los estados expandidos de consciencia.

Enfoques de la Fundación

Buen vivir:


Hay que aprender a buscar la vida en cada acto, en cada mirada y en cada lugar... "La consciencia es el único futuro sustentable para la humanidad" (Josep Ma. Fericgla)

La vida es estar presente en el mundo, pero habitando nuestro cuerpo con total y plena consciencia. Hay cuerpos humanos que se nota que están habitados, y otros que, en cambio, están deshabitados aunque se muevan, hablen o coman. Hay ojos que albergan a alguien detrás, alguien que mira desde su propia existencia y presencia, pero hay otros ojos que, aunque se entornan y pueden ver el color de los semáforos, no tienen a nadie detrás de ellos, son ojos sin vida, bidimensionales y vacíos. Nuestro trabajo se enfoca en ampliar el campo de la consciencia sobre sí mismo y el mundo, y activar el impulso básico de reconocernos para autoconstruirnos dentro de un camino de libertad, paz y salud, mejorando así nuestra autoestima, ayudando a clarificar nuestros límites existenciales y dando mayor sentido y significado a la vida misma. En la Fundación Consciencia VIBA promovemos la idea de que la vida es, por tanto, un compromiso serio y coherente con nosotros mismos, la consciencia y la misma existencia. !Esto es lo que buscamos y promovemos en la Fundación Consciencia VIBA cuando hablamos de Buen Vivir!

Buen morir:


Sin sombra de duda, morir es la más rica, hermosa y poderosa oportunidad espiritual de toda la vida... “Al mantener presente a la muerte en tu consciencia como el momento de transformación más increíble, se le otorga a ese momento una riqueza y una energía que de otro modo se malgastarían en negación” (Ram Dass).

Con una creciente consciencia del sufrimiento psicoespiritual en la etapa final de la vida, en los últimos años ha sido posible obtener la aprobación regulatoria y los fondos necesarios para resucitar la investigación y la terapia con sustancias que expanden la consciencia en pacientes terminales. A pesar de que ello viene rompiendo un poco la visión tanatofóbica de occidente, en nuestro hemisferio la muerte sigue siendo considerada un fracaso, y nuestra visión frente a esta profunda transformación sigue estando dividida básicamente en dos grandes posiciones; la primera, la de aquellos que luchan exagerada y sofisticadamente contra el ineludible final, incluso a veces ilusionados con la absurda crionización de los cuerpos que esperan resucitar algún día; la segunda, la de aquellos que no quieren saber nada del óbito, niegan la muerte, o giran su mirada en otra dirección argumentando que es mejor que esta transformación los sorprenda cuando se encuentren durmiendo. Pero, ¿por qué concebimos la muerte como fracaso, si es algo ineludible, incluso deseable a partir de cierta edad y cuando el estado físico y/o mental del sujeto ha decaído tanto que no merece la pena seguir viviendo?, ¿no sería mejor y de más sentido común ayudar a los moribundos a concluir su paso por el mundo en lugar de interrumpirles su proceso natural de fenecer? Ante esta última pregunta como Fundación respondemos que sí, ya que creemos que la muerte es un tránsito sobre el que es posible tener cierto control, y una profunda transformación que puede acabar de diferentes maneras y, para que acabe bien, uno debe prepararse con consciencia, coraje, elegancia y suficiente anterioridad. !Esto es lo que buscamos y promovemos en la Fundación Consciencia VIBA cuando hablamos de Buen Morir!

Misión

Promovemos experiencias transformadoras y estructurantes en personas sanas y pacientes moribundos. También promovemos una visión de la vida y de la muerte menos tétrica y más acorde con la naturaleza humana. Impulsamos acontecimientos espirituales y experiencias extáticas que enriquecen la vida misma y cultivamos en el ser humano una existencia libre, responsable y armónica con sus pares y su entorno natural.

Visión

Para el año 2030 seremos la Fundación latinoamericana más importante en el ofrecimiento de cursos, talleres y espacios para expandir la consciencia, armonizar la relación del ser humano con la naturaleza y reducir las agonías psico-espirituales en el proceso vital y en la muerte.

Valores

Libre existencia y concordancia consciente con la existencia.

Autoconsciencia de límites y poder hacer lo que debemos.

Libertad de la razón para darse a sí misma las leyes morales.

Contribución constante del individuo a su propia existencia.

Satisfacción de lograr las metas personales y del desarrollo humano.

Entendimiento de las posibles formas de relación del humano y el mundo.

Trabajo en equipo y afinidad entre humanos en pro de un objetivo en común.

Valorar, cuidar, conservar y hacer uso consciente del plantea y sus recursos.

Como Fundación estamos convencidos de que aunque en las últimas décadas se ha promovido el desarrollo armónico del Ser y se han producido mejoras en los cuidados de las personas especialmente al final de sus vidas, aún existen vidas con escasos espacios para expandir la consciencia; pocos lugares que potencializan la relación del hombre con la naturaleza; escasos contextos que reducen las agonías psico-espirituales en los procesos de enfermedad y de muerte; y contados profesionales con formación oportuna para atender la muerte, hablar de temas propios de la transición como la consciencia, o al menos ayudar a que las personas pasen por la fase final de sus vidas con menores niveles de ansiedad, miedo, depresión, angustia y sustancial desmoralización. Todo esto, en suma, se propone atender la Fundación CONSCIENCIA VIBA. Los invitamos a explorar nuestro trabajo. 

Nota:

Vale la pena referenciar que Colombia tiene una ley que permite y determina una dosis mínima o dosis personal de droga que una persona puede portar o conservar para su propio consumo (Ley 30 de 1986). Esta añosa ley estipula que un ciudadano mayor de edad puede tener consigo hasta 20 gramos de marihuana (sustancia que ahora también está regulada en Colombia para fines terapéuticos: Ley 1787 de 2016), 5 gramos de hachís, 1 gramo de cocaína y 2 gramos de metacualona.


Buscamos promover experiencias transformadoras y estructurantes en personas sanas y pacientes moribundos...