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Quiero donarAcompañamos a personas y familias al final de la vida, formamos a quienes las cuidan y abrimos espacios para hablar de lo que pocas veces nos atrevemos a nombrar. Las familias sostienen este trabajo con aportes voluntarios, profundamente valiosos, pero no siempre suficientes. Tu donación nos permite ampliar ese acompañamiento y llegar a más personas.
Los cuidados paliativos nos han enseñado que acompañar el final de la vida implica atender integralmente el cuerpo, el mundo emocional y relacional, y las preguntas espirituales y existenciales que pueden surgir cuando la muerte se acerca.
Hablar, escuchar, acompañar y estar presentes también hacen parte del cuidado. Estas dimensiones emocionales, sociales y espirituales han ganado reconocimiento en los cuidados al final de la vida, aunque todavía existen desafíos para integrarlas de manera suficiente y sostenida en la atención cotidiana.
Desde 2014 una ley reconoce parte de esto como un derechoiLey 1733 de 2014, conocida como Ley Consuelo Devis Saavedra. Sancionada el 8 de septiembre de 2014. Reconoce, para quien tiene una enfermedad terminal, crónica, degenerativa o irreversible de alto impacto en su calidad de vida, el derecho a pedir cuidado paliativo, a que le informen con claridad su diagnóstico y su pronóstico, a una segunda opinión, a firmar un documento de voluntad anticipada para rechazar tratamientos que solo prolongan la agonía, y a participar en las decisiones sobre su tratamiento. Obliga a EPS e IPS a garantizar el servicio con cobertura, equidad, accesibilidad y calidad.. Su implementación continúa enfrentando desafíos y persisten importantes diferencias en el acceso a los cuidados paliativos en el territorio colombiano.
Estas brechas se hacen especialmente visibles cuando observamos la disponibilidad de servicios y profesionales en las distintas regiones del país.














Los aportes voluntarios de las familias y de quienes creen en este trabajo nos ayudan a hacerlo posible y a llegar cada vez a más personas.
La disposición para acompañar ha estado en el corazón de ConscienciaVIBA desde hace años. Nuestro desafío hoy es contar con los recursos necesarios para sostener esta labor, fortalecerla y hacer posible que llegue a más personas y familias.
Seis años de acompañamientos, de formaciones y de encuentros abiertos los hemos sostenido con nuestro tiempo y muchas veces con nuestra propia plata. Nadie nos lo pidió ni nadie lo cobró, y así nos fuimos ganando el lugar que tenemos.
Lo voluntario no tiene calendario. Puede decir que sí esta semana y que no la otra, y no alcanza para comprometerse con una familia durante tres meses seguidos ni para responderle a un municipio que llama pidiendo que alguien vaya. Hoy quién recibe acompañamiento depende en buena parte de quién tuvo cómo llegar. Eso no es una queja, sino el límite de un modelo que ya dio todo lo que podía dar por su cuenta.
Lo que hemos construido nos ha permitido acompañar. Lo que construyamos juntos nos permitirá llegar más lejos.

Lo que hacemos se fortalece cuando otras personas deciden hacerlo posible con nosotros.
Para algunas personas un aporte mensual pasa sin que se note. Para otras es una decisión que hay que pensar dos veces, y por eso vale más de lo que dice el número. Acá los dos entran igual y salen convertidos en lo mismo: alguien llegando hasta un lugar donde hoy no llega nadie.
Un aporte solo ya sostiene algo real: una visita que sí ocurre, una familia que no queda sola esa semana. Muchos juntos hacen que eso deje de depender de la suerte, y que la conversación empiece en pueblos donde todavía no ha empezado.
Cada aporte, sin importar su tamaño, se suma a una red que nos permite acompañar, educar y abrir conversaciones sobre el final de la vida.
Acompañar nos permite estar. Educar multiplica el cuidado. Conversar transforma nuestra relación con la muerte.
Acompañar a una persona puede transformar la experiencia de toda una familia. Educar a personas y cuidadores multiplica las posibilidades de un buen acompañamiento. Abrir una conversación pública sobre la muerte transforma la manera como una sociedad se relaciona con ella.
Tu aporte se convierte directamente en cuidado, presencia, formación y nuevas posibilidades para acompañar.
Tu aporte no solo sostiene lo que hacemos hoy. También nos ayuda a construir lo que todavía soñamos hacer.
Cada tres meses te llega un informe corto y real de lo que pasó con tu aporte: a cuántas familias se acompañó, cuántos encuentros se hicieron, qué se logró y qué no. Si un trimestre fue difícil, también se cuenta.


Durante estos años, universidades, organizaciones e instituciones han abierto sus espacios para construir junto a ConscienciaVIBA iniciativas de educación, investigación y conversación alrededor del cuidado, la muerte y el morir.
























Quizá nunca conozcas a esa familia ni sepas su nombre. Tal vez nunca entres a ese cuarto. Pero gracias a tu aporte, alguien podrá llegar hasta allí y estar presente cuando más se necesita.
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